miércoles, 29 de julio de 2015

Admiro la tranquildad y y la confianza que tiene los hinchas de River antes de las Final de la Copa. Saben de que no se les escapa. no sé, como si supieran que en instancias de definicion ellos no fallan.

Yo estaria nervioso, recuerdo las instancias finales de la Libertadores, todo puede pasar hasta que no termine el partido. Nervios que iban creciendo a medida que avanzaba la copa. Nada se ganaba de antemano. Todo era trabajoso, complicado.  todo era muy cuesta arriba.

sábado, 11 de julio de 2015

La fabula del pelotudo

Se cuenta que en una ciudad del interior , un grupo de personas se divertían con el pelotudo del pueblo , un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños mandados y recibiendo limosnas. Diariamente, algunos hombres llamaban al pelotudo al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 centavos y otra de menor tamaño, pero de 1 peso. Él siempre agarraba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos. Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y éste le respondió:
- Lo sé, no soy tan pelotudo..., vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el jueguito se acaba y no voy a ganar más mi moneda.
Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:
- La primera : Quien parece pelotudo, no siempre lo es.
- La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos pelotudos de la historia?
- La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos
- La cuarta: (pero la conclusión más interesante) Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros. Por lo tanto, *lo que importa no es lo que piensan los demás de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.
*MORALEJA*
'El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser pelotudo delante de un pelotudo que aparenta ser inteligente' 


Roberto Fontanarrosa

viernes, 10 de julio de 2015

Si la riqueza atrae amigos, la pobreza los selecciona.

Se cuenta que en una ciudad del interior , un grupo de personas se divertían con el pelotudo del pueblo , un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños mandados y recibiendo limosnas. Diariamente, algunos hombres llamaban al pelotudo al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 centavos y otra de menor tamaño, pero de 1 peso. Él siempre agarraba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos. Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y éste le respondió:
- Lo sé, no soy tan pelotudo..., vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el jueguito se acaba y no voy a ganar más mi moneda.
Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:
- La primera : Quien parece pelotudo, no siempre lo es.
- La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos pelotudos de la historia?
- La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos
- La cuarta: (pero la conclusión más interesante) Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros. Por lo tanto, *lo que importa no es lo que piensan los demás de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.
*MORALEJA*
'El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser pelotudo delante de un pelotudo que aparenta ser inteligente'

sábado, 4 de julio de 2015

miércoles, 1 de julio de 2015

Nuestro pobre individualismo - Jorge Luis Borges

Las ilusiones de patriotismo no tienen término. En el primer siglo de nuestra era, Plutarco se burló de quienes declaran que la luna de Atenas es mejor que la luna de Corinto; Milton, en el siglo XVII notó que Dios tenía la costumbre de revelarse primero a Sus ingleses; Fitche, a principios del siglo XIX, declaró que tener carácter y ser alemán es, evidentemente, lo mismo. Aquí, los nacionalistas pululan; los mueve, según ellos, el atendible o inocente propósito de fomentar los mejores rasgos argentinos.
Ignoran, sin embargo, a los argentinos; en la polémica, prefieren definirlos en función de algún hecho externo; de los conquistadores españoles (digamos) o de una imaginaria tradición católica o del “Imperialismo Sajón”.
El argentino, a diferencia de los americanos del Norte y de casi todos los europeos, no se identifica con el Estado. Ello puede atribuirse a la circunstancia de que, en este país, los gobiernos suelen ser pésimos o al hecho general de que el Estado es una inconcebible abstracción; lo cierto es que el argentino es un individuo, no un ciudadano.
Hegel diciendo: “El Estado es la realidad de la idea moral” le parecen bromas siniestras. Los films elaborados en Hollywood repetidamente proponen a la admiración el caso de un hombre (generalmente, un periodista) que busca la amistad de un criminal para entregarlo después a la policía; el argentino, para quien la amistad es una pasión y la policía una mafia, siente que ese “héroe” es un incomprensible canalla (1).
Siente con Don Quijote que “Allá se lo haya cada uno con su pecado” y que “No es bien que los hombres honrados sean verdugos de los otros hombres, no yéndoles nada en ello”. Más de una vez, ante las vanas simetrías del estilo español, he sospechado que diferimos insalvablemente de España; esas dos líneas del Quijote han bastado para convencerme de error; son como el símbolo secreto y tranquilo de nuestra afinidad.
Profundamente lo confirma una noche de la literatura argentina: esa desesperada noche en la que un sargento de la policía rural gritó que no iba a consentir el delito de que se matara a un valiente y se puso a pelear contra sus soldados, junto al desertor Martín Fierro.
El mundo, para el europeo, es un cosmos, en el que cada cual íntimamente corresponde a la función que ejerce; para el argentino, es un caos. El europeo y el americano del Norte juzgan que ha de ser bueno un libro que ha merecido un premio cualquiera, el argentino admite la posibilidad de que no sea malo, a pesar del premio. En general, el argentino descree de las circunstancias.
Puede ignorar la fábula de que la humanidad siempre incluye treinta y seis hombres justos -los Lamed Wufniks- que no se conocen entre ellos pero que secretamente sostienen el universo; si la oye, no le extrañará que esos beneméritos sean oscuros anónimos. Su héroe popular es el hombre solo que pelea con la partida, ya en acto (Fierro, Moreira, Hormiga Negra), ya en potencia (Segundo Sombra). Otras literaturas no registran hechos análogos.
Se dirá que los rasgos que señalo son meramente negativos o anárquicos; se añadirá que no son capaces de explicación política. Me atrevo a sugerir lo contrario.
El más urgente de los problemas de nuestra época (ya denunciado con profética lucidez por el casi olvidado Spencer) es la gradual intromisión del Estado en los actos del individuo; en la lucha con ese mal, cuyos nombres son comunismo y nazismo, el individualismo argentino, acaso inútil o perjudicial hasta ahora, encontrará justificación y deberes.
Sin esperanza y con nostalgia, pienso en la abstracta posibilidad de un partido que tuviera alguna afinidad con los argentinos; un partido que nos prometiera (digamos) un severo mínimo de gobierno.
El nacionalismo quiere embelesarnos con la visión de un Estado infinitamente poderoso; esa utopía, una vez lograda en la tierra, tendría la virtud providencial de hacer que todos anhelaran, y finalmente construyeran, su antítesis.
Buenos Aires, 1946
(1) El estado es impersonal: el argentino sólo concibe una relación personal. Por eso, para él, robar dineros públicos no es un crimen. Compruebo un hecho, no lo justifico o excuso

jueves, 18 de junio de 2015

Un Domingo Diferente



Nunca fui bueno en ningún deporte, tampoco  ahora lo soy. Pero me estoy tomando una pequeña revancha. Esas revanchas que sabes que van a llegar, después de mucho tiempo, quizás tarde, no sé, pero revancha al fin. Poder demostrar y demostrarme que estoy muchos mejor que a los 20 es una gran satisfacción, te llena de orgullo saber que estoy mejor que nunca. Podría haber empezado antes, es cierto. Perdí mucho tiempo, pienso, pero esa es otra historia.

Es algo  que uno lo hace en beneficio propio, nada mas, pero si alguien del pasado te ve, compañeros del secundario básicamente,  tal vez te ven y ellos están sendos detrás de una computadora, gordos, pelados, encerrados en una rutina, casi con la resignación del paso de los años, ya con una vida previsible y quizás frustrante. Mostrarme para que me  vean, que uno a pesar de lo mal que la pasó en el secundario sigue vivo y se encuentra mas vigente que nunca. Solo, pero vivo y vigente. Que sientan envidia de mi presente, que se digan “mira vos??” y me den “me gusta”.

Tambien estan los otros los que te pasan por las narices lo felices que son con la familia que formaron y suben fotos de los hijos, todos contentos. Debo decir que un poco de envidia me da y me pregunto: por qué yo no puedo?. Le respuesta es compleja, el simplificando la diría, no se dio. Pero es una mentira, le escapamos a eso, quizás cuando uno ya no quiere escaparse, ya es tarde.

Estoy mejor que nunca? Puede ser, pero falta, falta eso, ella. Y diciendo “ella” me refiero a la niña que me quiera tener a su lado, hasta ahora, estamos en cero, no largamos.

Cuando estas en el colegio y muchos obtiene trofeos copitas. Juegan futbol, rugby, vóley y los sábados o los domingos, temprano, los mejores juegan los interescolares. A mí nunca me llamaron de ningún lado aunque siempre quise, el rugby nunca me gusto, los demás deportes sí. Se me ocurre que me gustaba dormir, pero no sería verdad. Dormía para no estar despierto, que es muy distinto. Ahora me levanto algunos domingos  las 7 Am, la ciudad esta aun dormida, va despertando de a poco y antes de las 10 AM ya corriste 5K.

Hoy en dia es mas fácil que te den medallas por algo que haces, casi, solo por participar te llevas algo. Hay todo un negocio de los que fabrican medallas y trofeos. A cualquiera le dan mínimo una medalla. Y no es que lo haga por el trofeo en si mismo, que te reconozcan te llena la autoestima.

A cuento de qué vengo a decir esto?? Me refiero a los días en que las distinciones no eran tan comunes como ahora. En aquellos tiempo, si bien eran de plástico, daba envidia verlos felices por ese trofeo. Te acercabas y era de plástico, entonces entendés que el valor venia de otro lado. Venia del esfuerzo realizado, por conseguir el objetivo. La cuestión es que no se los daban a cualquiera.

Reitero, nunca fui bueno en ningún deporte, sigo sin serlo, lo vuelvo a aclarar otra vez, por si queda alguna duda de que me la creo ahora que corro maratones, pero me dan medalla por hacer algo, por participar 
Tiene mucho valor hacer algo por uno, te hace sentir bien.

Te imaginas viajar por una carrera?? Por qué no?? La experiencia seria linda, pero ir solo??
Tenes que alquilar hotel y esas cosas, quizás en verano y si acertamos en que coincidan los dia de la carrera.  Y afuera, ir a correr a otro país, soñé demasiado.  Son cosas a futuro para tener en cuanta, está en carpeta, no lo descarto.

Este nuevo mundo que estoy explorando de las maratones, me esta gustando. No hablas con nadie, porque la realidad no hay mucho para hablar. Estas solo, y tu único rival sos. No competis con nadie mas que vos mismo y la satisfacción en llegar no te la quita nadie.

Lo que sigue después del domingo es genial, estas enchufado, tenes mas pilas, estas mas despiesto, el asado tiene mas gusto.