Uno nunca debe mostrarse tal cual es, debe esconder o mejor dicho guardar para el futuro. Cuanto menos hasta que conozcas bien a la persona, lo malo es que uno nunca llega a conocer bien a las personas.
Uno no debe dar a las personas una herramienta tan poderosa como el conocimiento de la propia emotividad desnuda. Si todos los que acceden a ella le fueran a dar el trato que merece un sentimiento noble, podría ser, pero no hay garantías, no hay garantías.
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