martes, 2 de julio de 2019

Quizás las carreras son eso, irme de campamento, pero con edad para disfrutarlo.


Dato que había olvidado de comentar, esto de escribir después de un tiempo, es como reabrir un caso cerrado, sentenciado. No soporto leerme, de vuelta. Pero tenia la necesidad de que este dato estuviera dentro de esta historia. Fue en Córdoba, en los Cocos específicamente, misma provincia, donde cuando fui con el colegio de campamento donde una bicicleta me atropella y me da un fuerte golpe del brazo izquierdo, no se rompió aquella vez de casualidad, el golpe había sido bastante fuerte, la bici venia en velocidad, en bajada y yo esperado que pase o al menos  frene. Tuve la mala suerte que no frenó y yo estando parado, me lleva puesto. Me levantó como sorete en pala, si se me permite la expresión. Moretón tremendo me quedó, por varios días. 

Escribo campamento y me acuerdo de aquella  época, la del colegio primario, no tendría mas de siete u ocho años cuando sucedió eso. Campamento, dormir en carpa, cantimplora, nos preparábamos como para ir a la guerra. Explorar de noche, con linternas era todo una aventura. Ya lo campamentos quedaron allí en donde los recuerdos de la infancia guardan lugar. Lo recuerdo ya con cierta nostalgia de algo que difícilmente se repita, me refiero a eso de ir de campamento, disfrutaba mucho esos fines de semana que organizaba el colegio e íbamos con el curso a esa expedición, una vez al año lo organizaban y te marcaban a fuego esas experiencias. Fin de semana sin tele, aislado de todo y sin la familia, con los compañeros del curso. Es en cierta medida, sin la inocencia que tenía en ese momento, lo que vivo los fines de semana de carrera, fuera de capital (Tandil, Cordoba, Mendoza, Santa Rosa, Puerto Madryn, Mar del Plata).

Hoy la organización depende uno, la logística la inscripción y la aventura está en la carrera, la excusa perfecta para esa aventura es correr. Las carpas, hoy son hoteles de cierta comodidad. Quizás las carreras son eso,  irme de campamento, pero con edad para disfrutarlo. Correr y viajar tiene ese encanto que me lleva a mi infancia.

Nada eso, quería, escribirlo, no suma nada a lo del brazo sino a lo que fue mis historia en esa provincia hace mucho tiempo atrás.








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